Borago officinalis
L.
Borraja
Arbusto de hoja perenne, que puede alcanzar hasta más de 6 m de alto,
dotado de un robusto tronco y una abundante ramificación, que forma una
copa muy densa y de porte más o menos globoso. Las ramas son lisas,
leñosas, quebradizas y revestidas de una flexible corteza de color verde
con tonalidades rojizas.
Las hojas van de anchamente elípticas a
oblongas, con la base cuneada o redondeada, el margen entero en
ocasiones recurvado y el ápice de obtuso a agudo, mucronado. Su textura
es coriácea, son pecioladas y su color es verde brillante en el haz, con
la nerviación poco marcada, y más pálidas en el envés, con el nervio
central destacado.

Sus pequeñas y fragantes flores se agrupan en copiosas inflorescencias
de hasta 10 cm de largo, axilares o terminales. Cada flor está formada
por un corto cáliz verdoso y una larga y estrecha corola tubiforme de
color rosa, que en su parte terminal se divide en cinco lóbulos
profundos de color blanquecino, formando una hermosa y delicada
estrellita. Los estambres y el pistilo quedan resguardados dentro del
tubo, sin asomar nunca al exterior.
Los frutos son grandes bayas
carnosas del tamaño y aspecto de una aceituna gorda o una ciruela
pequeña, verde-rojizos al principio y negras al madurar. En el interior
de su filamentosa y jugosa carne contienen dos grandes semillas
hemisféricas, duras, lisas y de color marfil.
Especie de origen sudafricano, introducida en nuestras islas como planta
ornamental en zonas bajas y de medianías, especialmente atractiva por su
denso y brillante follaje, así como por su olorosa floración y
llamativos frutos. Se adapta bien a casi todo tipo de suelos, pero los
prefiere húmedos y bien nutridos.
Florece desde comienzos de
primavera hasta el otoño. Es habitual que presente flores y frutos al
mismo tiempo.
Se reproduce por semillas, en otoño o primavera, o por
esquejes semileñosos en verano.