En las Islas Canarias su único uso es el ornamental, siendo cada vez más frecuente su empleo en jardines, plazas, márgenes de carreteras, etc. Pueden plantarse ejemplares aislados o formando grupos.


Todas las partes de la planta son venenosas, especialmente sus frutos, pues contienen un jugo lechoso muy tóxico, empleado por los pueblos indígenas de sus regiones de origen para envenenar sus flechas.

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